Si has crecido, como yo, de la mano de Harry Potter y has soñado, como yo, con sustituir tu aburrido colegio muggle por los muros de piedra de Hogwarts, es muy posible que seas un verdadero fanático, ¡como yo!, de todo aquello relacionado con el universo de magia y hechicería creado por J.K. Rowling.
Norma Editorial ha escuchado las plegarias de toda una legión de potterheads y ha publicado una serie de cuatro libros que nos abren las puertas del mundo mágico del niño que vivió. Las siete novelas y ocho películas realizadas hasta la fecha se dan cita en las páginas de estos volúmenes de lujo que reúnen ilustraciones originales, fichas individuales, láminas, datos curiosos y fotografías inéditas.
Cada una de las obras se centra en un aspecto fundamental del universo de Harry Potter: personajes, criaturas, lugares mágicos y artefactos. Empecemos por el primero, la base del conocimiento que cualquier potterhead que se precie debe tener... ¿Quieres saber cuántas gafas llegó a llevar Daniel Radcliffe a lo largo de una década de rodaje? ¿Cómo se creó el Sombrero Seleccionador? ¿Sabías que Evana Lynch hizo parte del vestuario de Luna ella misma?
Está bien, están más enfocados hacia las películas que hacia las novelas. Pero aun así plasman a la perfección el proceso de adaptación de las segundas a las primeras y cómo el mundo mágico funciona tanto negro sobre blanco como en pantalla (con más o menos acierto, aunque personalmente considero que la saga cinematográfica, aunque está un paso por debajo, es un digno competidor de los libros). Los bocetos de los personajes, sus atuendos y los dibujos que recrean las escenas son auténticas obras de arte. Fallo: como siempre, la dolorosa ausencia de Nick Casi Decapitado.
El libro de las criaturas es todavía más fascinante. Cada uno de los seres del mundo mágico encuentra su hueco en este compendio de fichas que nos acerca a los dementores, los dragones de fuego chino y los duendes de Cornualles. Averiguaremos cómo se llevaron a cabo los diseños, cómo se realizaron los robots animatrónicos -espectaculares los del basilisco y Aragog- y cómo Warner Bros hizo magia para traerlos a la vida.
El proceso de creación de los lugares mágicos también es algo imprescindible para nosotros, ávidos consumidores de todo lo que tenga que ver con el joven mago. ¿Sabías que la primera película se filmó prácticamente entera en exteriores? Para las continuaciones se fueron añadiendo fondos y construyendo más decorados, y Hogwarts –la gran estrella- fue haciéndose cada vez más orgánico y laberíntico a medida que los filmes se oscurecían, algo que también ocurrió con el Bosque Prohibido.
El libro de los artefactos es el único que falta en mi estantería -vergonzoso fallo- pero me haré con él próximamente. Ranas de chocolate, mapas encantados, libros de texto vivos, escobas voladoras y periódicos mágicos guardan en él sus secretos. ¡Ah! Bonus: cada uno de los libros incluye un regalo: mapa del Callejón Diagon, catálogo de obras de arte de Hogwarts, póster de criaturas, folleto del Emporio de la Lechuza y sendos árboles genealógicos de la Orden del Fénix y los mortífagos.










