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martes, 14 de diciembre de 2021

Siete libros escritos por o sobre Tim Burton


El oscuro universo del realizador Tim Burton ha sido, junto a Harry Potter, Disney y otros fenómenos literarios y cinéfilos, una de las pasiones que me han acompañado desde la infancia. Jack, Sally, Emily, Víctor y Victoria, Sweeney, Eduardo, Kim, Bitelchús… Sus personajes cuentan historias siniestras, tiernas y apasionantes. Y, a pesar de que la mayoría de sus obras son audiovisuales, también existen libros escritos por y sobre el creador de este extraño y fantástico universo.


La melancólica muerte del Chico Ostra. Tim Burton

Una veintena de poemas protagonizados por niños solitarios y muy peculiares integran esta obra firmada por Tim. El humor negro que los impregna recuerda al del gran Edward Gorey y su abecedario de niños muertos, muy del estilo de Burton y sus creaciones. Muchos de los personajes que protagonizan los poemas (Voodoo Girl, Roy the Toxic Boy, The Girl with Many Eyes, Stain Boy…) aparecieron en una serie de cortos animados, El mundo del Chico Mancha, también escritos y dirigidos por Tim Burton. Lo edita Anagrama.


The Napkin Art of Tim Burton

Tim Burton es alguien que pasa mucho tiempo en la carretera, en el bar, en restaurantes, en hoteles aleatorios a los que no volverá en mucho tiempo -o posiblemente nunca-. Sin embargo, su incontinente vena creativa se sirve de cualquier medio a su alcance para continuar escribiendo, dibujando o recogiendo ideas. De ahí sale este libro, compuesto por 280 imágenes de servilletas en las que Tim ha dejado plasmadas algunas de sus fantásticas ideas. Ha sido editado por Steeles Publishing.


The Nighmare Before Christmas. Disney Animated Classics

El propio Tim ha colaborado en esta edición, escrita y coordinada por Marilyn Easton y Sally Morgan. La historia original se novela y se integra en una colección que recoge varias joyas de animación de la factoría Disney. Además del texto, que cuenta las aventuras y desventuras de Jack, Sally y su inseparable Zero en la Ciudad de Halloween, el libro cuenta con ilustraciones originales, bocetos de la película y fotografías de maquetas y marionetas empleadas en la grabación. Ha sido editado por Disney.


El universo Tim Burton: Viaje ilustrado a la maravillosa fábrica de seres peculiares. Irene Mala

Un imprescindible para los fans de su obra. El texto y las imágenes recorren el tenebroso mundo del director estadounidense contando anécdotas, curiosidades y datos clave de su carrera y de la de sus actores fetiche. Las ilustraciones de Irene Mala y la cuidadísima edición hacen del libro una pequeña joya con retratos únicos de los personajes más queridos por el público. Ha sido publicado por Lunwerg.


Tim Burton por Tim Burton. Mark Salibury

Conversación entre Tim y el periodista Mark Salisbury, que se propone descubrir al hombre tras la máscara. Con prólogo de su inseparable Johnny Depp, que le ha acompañado en innumerables aventuras cinematográficas a lo largo de las décadas, el libro incluye entrevistas, fotografías y dibujos originales del genial director. La nueva edición ha sido revisada para incluir Sweeney Todd y Alicia en el País de las Maravillas. Edita Alba.


The Art of Tim Burton. Leah Gallo

La fotógrafa Leah Gallo ha trabajado en varias de las obras de Tim. Es, además, la mujer de su productor, Derek Frey, y la autora de uno de los libros más importantes publicados sobre el director estadounidense. Esta completísima obra recorre, a través de ilustraciones y piezas de arte imprescindibles, la carrera de Tim hasta 2009. A día de hoy es difícil de encontrar y está muy demandado por fans y coleccionistas. Lo sacó al mercado Steeles Publishing.


Tim Burton 

En 2010, el MoMA inauguró una ambiciosa retrospectiva en torno a la vida y obra de Tim Burton. El museo acompañó dicha muestra con un libro de ensayos firmados por Ron Magliozzi y Jenny He sobre el genial creador. Con ilustraciones, bocetos, piezas conceptuales, maquetas, fotografías, guiones y otros ejemplos de sus obras, el libro profundiza en todos los rostros creativos de Tim: como director, como escritor, como artista y como artesano. Lo edita la propia marca del MoMA.

martes, 15 de junio de 2021

Seis películas en las que la literatura es protagonista

El cine y la literatura son artes complementarias. Aunque ambas invocan emociones por el mismo medio -la imagen o la palabra-, no es raro que estos conceptos se acerquen tanto que lleguen a tocarse. Se desdibuja así una frontera que de otro modo parece muy sólida y, así, una ilustración especialmente evocadora nos remite la imagen en movimiento de una película, y la grabación de un diálogo hablado en pantalla nos recuerda a las páginas de una novela. Por eso, no hay nada que me guste más que las películas en las los libros son protagonistas, como estas seis simbiosis perfectas entre imagen y palabra.


Sueños de una escritora en Nueva York (Philippe Falardeau, 2020)

A finales de los años noventa, la joven Joanna llega a la Gran Manzana para ser escritora. Como los sueños nunca se cumplen por orden, acaba consiguiendo trabajo como asistente en una agencia literaria de renombre. Uno de los representados es J.D. Salinger, autor de El guardián entre el centeno, al que todo neoyorquino adora. Uno de los principales cometidos de Joanna es responder la ingente cantidad de correspondencia que Salinger, escritor ermitaño, recibe. Las cartas, en las que personas anónimas vuelcan sus miedos y sus anhelos, encuentran en Jo un destinatario equivocado pero ansioso.

La película está basada en la novela autobiográfica Mi año con Salinger, de Joanna Rakoff.


La librería (Isabel Coixet, 2017)

Años cincuenta. En Hardborough, pequeño pueblo de la costa inglesa, hay cafés, floristerías y tiendas de ultramarinos, pero no librerías. Florence Green, viuda y sin hijos, decide alquilar un minúsculo y destartalado local e instalar en él una librería, sueño que compartía con su marido. Su humilde negocio se enfrenta, sin esperarlo, a un enemigo implacable: Violet Gamart, influyente dama del pueblo que pretende abrir, en el mismo espacio, un centro de arte. Pronto, todos los vecinos comienzan un asedio cortés pero implacable contra Florence, que encuentra dos aliados inesperados: una niña de diez años, a quien contrata como ayudante, y un misterioso coleccionista de libros que vive apartado del mundo.

Es una adaptación de La librería, de Penelope Fitzgerald, propietaria, además, de una pequeña librería en un pueblecito de Suffolk…


Los traductores (Régis Roinsard, 2019)

Con el mundo pendiente de la publicación de la última entrega de Dedalus, afamada trilogía superventas firmada por un autor anónimo, no va a ser fácil conseguir que no se filtren algunas páginas. Para evitarlo, el responsable de la editorial decide traducirla de forma simultánea a los nueve idiomas principales del mercado mediante una retorcida estrategia: los traductores se recluirán en un búnker subterráneo de París y no tendrán conexión con el exterior hasta haber terminado el trabajo. Sin embargo, a pesar de haber registrado sus equipajes y cortado toda comunicación tecnológica, el libro empieza a difundirse por partes en una cuenta atrás que solo podrá parar un rescate de millones de libras.

Aunque la película no está basada en una novela concreta, sí se inspira en la angustiosa experiencia de los traductores de Inferno, de Dan Brown.


La biblioteca de los libros rechazados (Rémi Bezançon, 2019)

Una joven escritora y editora descubre, por casualidad, una biblioteca fascinante: solo alberga libros que han sido rechazados por el mercado editorial. Entre los miles de manuscritos que acumulan polvo en sus estanterías hay uno que capta su atención. Las últimas horas de una historia de amor, del desconocido Henry Pick. Sin embargo, cuando intenta seguir la pista literaria del escritor, se topa con una realidad sorprendente: según su esposa, el fallecido Pick no leyó un libro en su vida y no escribió nada más que la lista de la compra. ¿Era Henry Pick un genio oculto de la literatura? ¿O un enorme fraude?

El filme es una adaptación de La biblioteca de los libros rechazados, obra de David Foenkinos.


La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (Mike Newell, 2018)

Juliet y Dawsey no se conocen. La primera vive en un Londres arrasado por las bombas; el segundo, en la tranquila isla de Guernsey. Sin embargo, cuando en las manos de Dawsey cae un libro que había pertenecido antes a Juliet, le escribe una carta para invitarla a la Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, un estrafalario club de lectura nacido en los peores momentos de la contienda. Juliet, intrigada, acepta la invitación. Pronto se da cuenta que los peculiares vecinos y su singular club pueden ser el germen de la gran novela que lleva toda su vida queriendo escribir.

La película se basa en La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, novela de Mary Ann Shaffer.


El ladrón de palabras (Brian Klugman, 2012)

Una historia dentro de otra historia: un destacado escritor presenta su nueva novela, cuyo protagonista es Rory, un aspirante a escritor frustrado que intenta hacerse un nombre en el circuito literario de Nueva York. Un día, en el desván de un anticuario parisino encuentra una vieja maleta con un manuscrito dentro. La obra es magistral y Rory, tras leerla, se deja llevar por la tentación de publicarla como si fuera suya. Cosecha un gran éxito, empañado por un único detalle: en el momento cumbre de su recién adquirida fama, un anciano le asegura conocer su secreto. Sabe que Rory nunca pudo escribir ese libro porque el autor es él.

El filme no se basa en ninguna obra literaria concreta, pero sí puede haberse inspirado en algún que otro fraude del mundillo editorial. En 2015, por ejemplo, el periodista italiano Tommasso Debenedetti se hizo pasar por la escritora bielorrusa Svetlana Aleksiévich para anunciar -días antes de que fuera real- que había ganado el Nobel de literatura. Ya había suplantado antes la identidad de John Le Carré y Mario Vargas Llosa, entre otros.

martes, 7 de abril de 2020

6+1 adaptaciones (más) en Filmin para pasar la cuarentena

Es momento de estar en casa. Con libros y también con películas relacionadas con la literatura. A continuación os dejamos 6+1 adaptaciones para seguir disfrutando en Filmin #YoMeQuedoEnCasa. 

El tambor de hojalata (Volker Schlöndorff, 1979)
Una de las obras cumbres de Gunter Grass llevada al séptimo arte con brillantez por Volker Schlöndorff. Un clásico del siglo XX que se llevó la Palma de Oro de Cannes y el Oscar a Mejor Película Extranjera. Ahí es nada. A través de la historia fantástica del joven Oskar Matzerath, nacido en Dánzig en 1924, se relata el auge de la política nacionalsocialista que desembocaría en la subida al poder de Adolf Hitler mientras el pequeño Oskar toca, inconformista, su tambor de hojalata.

La batalla de los sexos (Charles Crichton, 1960)
Seguimos viajando en el pasado y nos vamos a una de las grandes adaptaciones que se hicieron de las obras de James Thurber, escritor y humorista gráfico que destacó por su buen uso de la sátira. En esta ocasión, con decir que su protagonista es Peter Sellers tenemos ya la juerga garantizada. Comedia de enredo en la que Angela Borrows es enviada por su compañía a Edimburgo, dónde debe investigar el mercado de la exportación. Allí se encontrará con Robert McPherson, quien acaba de heredar la empresa de su padre...y hasta aquí podemos leer.


Intemperie (Benito Zambrano, 2019)
Llevarse un Goya al Mejor Guión Adaptado no está en mano de todos, pero la adaptación de la novela de Jesús Carrasco publicada por Seix Barral en 2012 puede declara bien alto que lo tiene sobre el mueble de su salón. Luis Tosar como actor principal siempre ayuda en la tarea. Un pastor que vive alejado del mundo y un niño que quiere alejarse de él se encontrarán en la naturaleza y su vida nunca volverá a ser la misma.

Nos vemos allá arriba (Albert Dupontel, 2017)
Una de las revelaciones de los últimos años del país galo (que se hizo, de hecho, con cinco premios César bajo el brazo en la edición de su estreno). Los conocidos locos años veinte son los protagonistas de esta adaptación de la novela de Pierre Lemaitre, ganadora del Premio Goncourt. En noviembre de 1919, dos supervivientes de la Gran Guerra organizan una estafa alrededor de los monumentos dedicados a los muertos en el frente. 


The Road (John Hillcoat, 2009)
Cormac McCarthy no es un autor nuevo en esto de las adaptaciones. También podría haberme decantado por No es país para viejos, pero (y que me perdonen los patrios) la interpretación de Viggo Mortensen (espléndido en cada aparición por la pantalla) merecía nuestra atención. El Apocalipsis. La barbarie. Huir de las ruinas en búsqueda de cobijo, protección y de la costa, el lugar donde, parece, encontrarse aún el orden dentro del terrorífico caos.

El editor de libros (Michael Grandage, 2016)
¿Quién fue Max Perkins? Sin duda alguna fue una de las figuras más importantes de la literatura norteamericana del pasado siglo. Editor y descubridor de figuras como Ernest Hemingway, John Steinbeck o F. Scott Fitzgerald, Andrew Scott Berg publicó su biografía bajo la necesidad de dar notoriedad a su figura. Su adaptación al cine no se hizo esperar y el proyecto salió adelante con nombres como John Logan (guionista de Gladiator) y Colin Firth. Ahí es nada.

Felices Sueños (Marco Bellocchio, 2016)
Despedimos esta nueva entrada de adaptaciones para la cuarentena con la novela de Massimo Gramellini (practicamente autobiográfica) que fue llevada la cine hace un lustro. Los cuarenta últimos años de Italia a pie de página, y ahora de pantalla, con televisores que mutan a color, los clásicos de la canción italiana (ay, Raffaella) y el recuerdo de una infancia ya perdida de la que sobreviven los recuerdos más que los hechos reales. 


martes, 24 de marzo de 2020

7 adaptaciones en Filmin para pasar la cuarentena

Es momento de estar en casa. Con libros y también con películas relacionadas con la literatura. A continuación os dejamos 6+1 adaptaciones para disfrutar en Filmin #YoMeQuedoEnCasa. 

Retrato de una dama (Jane Campion,1996)
Para las sobremesas de fin de semana. O no. La novela de Henry James tuvo una más que digna adaptación bajo los mandos de la australiana Jane Campion y con el estelar papel de Nicole Kidman. Ambientada a finales del siglo XIX, Isabel Archer no se casa con nadie (nunca mejor dicho) y quiere disfrutar de los placeres de la vida. Y así será hasta que reciba la fortuna heredada tras la muerte de su tío.

Las guardianas (Xavier Beauvois, 2017)
Ernes Pérochon publicó y su novela fueron los elegidos para convertirse en la séptima película de Xavier Beauvois. 1915. Los hombres no se encuentran en casa: todos han salido a luchar (y defenderse) al frente. Las mujeres han de hacerse con el mando y así ocurrirá con la granja de Paridier, de la que se harán cargo una madre y una hija. Además, rescatarán a una joven huérfana, Francine. 


Los mundos de Ursula K. Le Guin (Arwen Curry, 2019)
Porque la ciencia ficción (la sci-fi) no es sólo cosa de hombres. Obras como Los desposeídos, La mano izquierda de la oscuridad o los mundos fantásticos de Terramar fueron creados desde la mente y pluma de Ursula K. Le Guin, escritora estadounidense fallecida hace dos años. Casi sesenta años de carrera literaria ahora resumidos en una hora de metraje en un documental en el que participó la propia Ursula. No se trata de una adaptación, pero bien se merece su puesto en esta lista.

Terminamos con esta adaptación al cine de una de las novelas clave de Jayce Carol Oates. Puro fuego se transformó en 2012 en Foxfire, una historia en la que se narra cómo un grupo de cuatro jóvenes deciden formar una banda desde las que evitarse discriminaciones por riqueza y por sexo. Ser mujer en Estados Unidos después de la II Guerra Mundial no era fácil (ni ahora tampoco). Mi casa, mis reglas...a pesar de todo.

El cuento número 13 (James Kent, 2014)
Olivia Colman (una de las actrices más de moda de los últimos años), la mítica Vanessa Redgrave y la televisiva Sophie Turner comparten protagonismo en la adaptación de la exitosa novela de Diane Setterfield publicada en 2006. ¡Y la primera obra de misterio de la escritora! Vida Winter, una de las novelistas más reconocidas del momento, guarda en secreto su pasado antes de iniciarse en la escritura. ¿Por qué será?


Persépolis (Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud, 2007)
Ay, ¡qué decir de una de mis novelas gráficas favoritas? Gracias a Marjane Satrapi seguí investigando los derroteros del uso del dibujo como arma divulgativa de las realidades políticas e históricas. Marjane Satrapi, junto con Vincent Paronnaud, llevó a la gran pantalla su título más aplaudido, una obra en la que a partir de una niña iraní se conoce la historia de Irán desde la revolución islámica hasta (casi) nuestros días. Imprescindible.

Como colofón, una película que nos encantó en la gran pantalla y que ahora podemos disfrutar desde el sofá de nuestras casas. Y aquí el enlace donde te hablamos de ella.

jueves, 23 de enero de 2020

Drácula de Netflix, entre la fascinación y la decepción

Creo que ha quedado más que plausible, mediante algunas de mis entradas, mi fascinación por los vampiros desde adolescente. No es de extrañar, por tanto, que en cuanto supe que Netflix estrenaría una miniserie relacionada con el vampiro más famoso, la esperara con muchas ganas. Ahora que ha pasado un tiempo prudente desde que la vi y he podido digerirla bien y hacerme una opinión clara, quería hablaros sobre ella. Y que conste que uso los términos “digerir” y “hacerme una opinión clara” con conocimiento de causa, pues es una serie que me dejó un poco descolocada, tanto mientras la veía, como días después, cuando pensaba (y hablaba) sobre ella… y creo que no es de extrañar.

Ponerse frente a un personaje tan icónico y establecido en la cultura popular para reinventarlo es todo un reto. Algo que, al parecer, gusta a Mark Gatiss y Steven Moffat, creadores de esta nueva miniserie, pero también de la célebre Sherlock protagonizada por Benedict Cumberbatch. Con esta nueva adaptación, Gatiss y Moffat han tomado las referencias principales de la novela de Stoker (personajes y ubicaciones) para reescribir la historia y ofrecernos una visión alternativa que consta de tres capítulos de hora y media cada uno, aproximadamente. 

Ya solo en esto me queda un poco el corazón partido. ¿Una hora y media cada uno? Si son como tres películas. ¿No podrían haber hecho capítulos más cortos? La verdad es que, de haber querido, podrían haberlo hecho. Pero decidieron que no por una buena razón: dentro de la misma historia, cada capítulo es una “unidad temática” distinta, de modo que casi podrían funcionar por sí solos. 

En el primero, nos encontramos in medias res, con un Jonathan Harker que está en el convento al que llega tras escapar del castillo del perverso Conde. Allí, explicará sus vivencias a una monja muy poco convencional, de modo que tendremos el antes a dicha conversación y el después, lo que sucede en el convento. Y ahí es donde empiezan las mayores diferencias entre novela y adaptación: la monja no es una hermana normal y devota; es más, jugará un papel muy importante en la historia. Asimismo, nuestro príncipe de la oscuridad les hace una visita que terminará convirtiéndose en el conflicto principal del capítulo. Un Conde, por otra parte, que iremos viendo cómo cambia ante nuestros ojos, que genera inquietud pero, al menos para mí, termina volviéndose la mar de itneresante. A su vez, entre otros cambios menores, cabe destacar la reinvención de la figura de Helsing y el estado y el destino de algunos personajes de la novela (y hasta aquí puedo leer sin soltar ningún mega spoiler). Debo decir que fue un capítulo que al principio me costó porque me esperaba una adaptación más fiel, pero que terminó gustándome por su originalidad y sus giros. 

El segundo capítulo transcurre en el Demeter, barco en el que Dracula viaja a Londres. Es más, es él mismo quien nos explica (mediante una especie de entrevista) lo que sucedió hasta que nos topamos con “el presente” y seguimos viviendo la historia. Se trata de un capítulo que empieza con una aparente incoherencia respecto al final del primero, pero que tiene varios giros que terminarán haciendo que todo cuadre. Así viviremos las desapariciones en el barco y veremos cómo Drácula no se esconde, sino que se divierte jugando con la tripulación y el pasaje del navío, todo ello aderezado por la gran incógnita: ¿quién es el pasajero del camarote número 9? De nuevo, tenemos un emplazamiento de la historia stokeriana, pero Gatiss y Moffat se sirven de diversas licencias al inventarse lo que allí sucede. Por poner un ejemplo, al situar en él personajes que no deberían estar. Cómo no, el capítulo termina con un desenlace rompedor y un final que, para bien o para mal, deja con la boca abierta y nos abre el camino hacia el último, que solo podría calificar como bizarro. 

Digo esto porque el tercer capítulo es el que más difiere de la historia original, me atrevo a decir que de un modo abismal. Pues por mucho que nos encontremos en Londres, Helsing luche contra Drácula y tanto él como uno de los pretendientes de Lucy pretendan salvarla del monstruo… los acontecimientos difieren en todos los aspectos posibles. No sólo eso, incluso la mecánica que sigue me pareció muy distinta al de los dos capítulos anteriores, que parecían seguir una misma línea. A esto hay que sumarle que el final no me gustó nada porque le dan una especie de toque “romántico” y unas explicaciones a las limitaciones de Drácula que me parecieron poco creíbles (por no decir ridículas)… No diré mucho más, porque no quiero fastidiarle a nadie la historia, salvo que es el capítulo que peor sabor de boca me ha dejado y estoy convencida de que es y será el que menos guste o, al menos, más controversia genere. 

¿Qué más puedo añadir? A nivel visual, los dos primeros capítulos me ensimismaron por los planos que usan y porque la combinación de escenografía, uso de la cámara y la banda sonora recrean la atmósfera opresora que se espera de una obra de Drácula. En el tercero, seguramente debido a los cambios y su “emplazamiento”, no tuve la misma sensación o al menos esta no fue tan intensa. 

A nivel interpretativo, Claes Bang, que encarna al Conde Drácula, lo clava. Es cierto que ofrece una imagen de él muy alejada del vampiro más serio y tradicional, o del romántico y atormentado que nos proporcionó Gary Oldman. Sin embargo, nos proporciona a un Drácula frío, sarcástico e incluso con un humor negro y socarrón que le confiere una personalidad propia y lo aleja de otros vampiros icónicos del cine, creando su propio rey de la noche. Aunque al principio se me hizo raro, me acabó gustando mucho esta nueva versión. Sin embargo, este no sería lo mismo sin Dolly Wells, actriz que interpreta a un personaje muy moderno para su época (quizás demasiado) que nos ayuda a conectar más con la historia mediante una perspectiva actual. Es verdad que al principio pensé “mira, otros que se apuntan al carro de la mujer valiente y protagonista, aunque en la época no solieran ser así”. Sin embargo, esta actriz encandila con su seguridad y aplomo y, junto con Claes, son los pesos pesados de la serie hasta el punto que, escenas sangrientas aparte, la guinda de esta producción son sus juegos dialécticos. De hecho, el resto de personajes tienen básicamente papeles simbólicos, mucho menos relevantes de los que les confirió Stoker. 

Dicho esto, y para terminar, creo que ha quedado más que plausible que esta nueva obra de Drácula no es un remake literal, sino una reinvención del mito y de la historia que conocemos. Una reinvención que aunque al principio me descolocara porque no me esperaba los cambios, terminó pareciéndome original y muy recomendable en los dos primeros capítulos. No me sucedió lo mismo con el tercero, que es aún más distinto que los anteriores. Aún así, mi desagrado no se debe al capítulo en sí, que ya de por sí no disfruté tanto como los anteriores, sino sobre todo por el final y las explicaciones que da. A pesar de eso, sé que un mal sabor de boca final siempre empobrece la sensación general con respecto a cualquier cosa. Por eso, estoy convencida de que con el tiempo volveré a hacer un nuevo visionado de la serie completa en el que, seguro, valoraré aún más lo positivo que lo negativo.

¿Y vosotr@s, la habéis visto? ¿Qué os ha parecido? Si no lo habéis hecho, ¿pensáis verla? Os dejamos el Teaser oficial aquí por si sirve para decidiros ;)

martes, 22 de octubre de 2019

Heridas abiertas - Del papel a la pequeña pantalla

Sí, lo admito. Soy de esas personas que cuando descubre que una serie o película proviene de un libro, quiere leerlo, ya sea antes o después. No siempre lo hago por falta de tiempo o de memoria, pero sí que "caigo" con aquellas que me llaman más la atención. Ya os hablé en su momento de mis experiencias con El cuento de la criada y su adaptación televisiva, hace ya algún tiempo. Y no podía ser menos con Heridas abiertas.

Esta vez, en cambio, fui "buena niña" e hice las cosas como toca: la serie me llamaba desde que vi su carátula en la plataforma de HBO, pero decidí esperar a leerme el libro. Y aunque fue más tiempo del que pensé en un principio (es lo que pasa cuando eres lectora compulsiva intermitente), lo devoré en tres días y, dos días después, me puse con su versión fílmica.

Las premisas de la serie son las mismas que las de la novela: Camille regresa a Windgap, su pueblo natal, para escribir sobre el asesinato de una niña y (en principio) desaparición de otra. Y lo hace teniendo que regresar a un hogar del que huyó en cuanto pudo ir a estudiar fuera, y al que no ha regresado desde hace años.


En este caso, una Amy Adams hermética y silenciosa encarna a nuestra protagonista Camille; acompañada de la mano de la gran Patricia Clarkson en calidad de la maniática y manipuladora madre con sus extraños tics nerviosos, Adora; a su lado, Eliza Scanlen interpreta a Amma, la hermana pequeña. Las tres realizan unas interpretaciones llenas de matices y trabajadas que reflejan a los personajes que yo me imaginé (y sufrí) mientras leía en la novela, por nombrar sólo el elenco principal, ya que hay otros personajes (como Chriss Mesina encarnando al detective) que también merecerían mención. Por otra parte, la intérprete de Amma debería tener unos 13 años y, como suele suceder en las producciones televisivas, Scanlen (y por ende la Amma de la serie) tiene unos cuantos más. Esto en sí no es un problema en mayúsculas, pero la diferencia de edad hace que algunos de los hechos perpetuados por Amma (provocaciones con aire sexual, comentarios crueles pero inteligentes que sorprenden en una niña, etc.) no resulten tan sorprendentes porque ya es una plena adolescente, y no una prepúber.

Asimismo, se trata de una serie en la que la imagen y el sonido están muy trabajados. Planos muy lentos que contrastan con otros más rápidos dependiendo de la sensaciones que se nos quieran expresar; la forma de mostrar la sordidez de una sociedad decadente, hipócrita y anclada en sí misma, incapaz de evolucionar; flashbacks del pasado de Camille intercalados con su presente para mostrarnos sus traumas; el modo de hacernos ver su aislamiento, su incomodidades, sus tensiones, sus dudas, su frágil fuerza, su aparente frialdad... son cosas que en muchos momentos se palpan a través de la pantalla.

Lo mismo opino de la banda sonora, muy bien escogida para cada situación: esas canciones que escucha Camille cuando está sola, en contraste con la música de su padrastro, la banda sonora de fondo que nos insufla estados de ánimo diferentes y las escenas en las que no se oye nada... Hacen que te sientas dentro de la historia y sea fácil identificarte con lo que está sucediendo.

Sin embargo, no me ha sucedido igual con algunos de sus diálogos. ¿Me han parecido malos, entonces? No, creo que el guión está bien (aunque no soy una experta para analizarlo); pero mientras algunos son muy fieles a lo que se dice en el libro, en otros eché de menos algo más de la contundencia y crudeza que recordaba. Sobre todo respecto algunas conversaciones Camille-Adora en la que Adora la madre me pareció mucho más dura, más cruel con su primogénita en el libro. 

Hablemos ahora del hecho casi inevitable de que cuando una novela se adapta hay cambios, incluso en las tramas. En Heridas abiertas para empezar, el libro siempre está narrado en primera persona desde la perspectiva de Camille, mientras que en la serie se nos ofrecen escenas sin ella, por lo que descubrimos nuevos matices o información nueva: la relación entre Adora y su marido queda mucho más perfilada, de modo que éste parece algo más que un mero pelele; la extraña relación entre Adora y el policía me sorprendió pero positivamente; las disensiones entre el policía del pueblo y el detective enviado a investigar los asesinatos son mucho más explícitas porque vemos en primera persona cómo se relacionan, etc. En la mayoría de los casos, son sub-tramas que no afectan a la principal, pero que para mí añaden un plus. El mejor ejemplo es El día de Calhoun, una fiesta (que en el fondo celebra unos hechos históricos desgarradores) creada exclusivamente para la versión fílmica de Heridas abiertas que, si bien podría haberse obviado, permite que obtengamos un retrato más complejo de la sociedad que se nos muestra, con todas sus tensiones internas a varios niveles.


Sí que hay, no obstante, otros cambios argumentales un poco más importantes. Algunos de ellos hacen que la historia gane. Por ejemplo, podemos ver una relación mucho más profunda entre Camille y su jefe gracias a algunos diálogos entre él y su esposa, y a una actuación importante de él al final de la serie. Otros, en cambio, me han parecido innecesarios (como la detención de un personaje importante) o no me han gustado tanto. En este sentido, quiero destacar uno el que Camille deja de ser en gran parte la "descubridora" activa de hechos importantes para que pasen a serlo otros y ella se convierta en una mera "receptora" de los descubrimientos.

Pero no pretendo hacer un análisis exhaustivo de todas las diferencias (si alguien tiene curiosidad, aquí os dejo este completo artículo de Esquire al respecto). Sino solo demostrar que mientras algunos cambios me han parecido necesarios para suplir carencias que el cambio de medio implica y otros proporcionaban un valor añadido... algunos me han parecido innecesarios o fuera de lugar. Pero como se suele decir, para gustos colores. Una adaptación televisiva es la visión de una persona (o grupo) determinada y su re-expresión en otro medio diferente, con lo que puede que a otras personas sí les parezcan adecuados.

¿Y a qué me refiero a cuando hablo de compensar? A que Heridas abiertas me parece un libro muy difícil de adaptar, al menos en parte. No porque la historia sea complicada, sino por cómo está narrada. Al estar escrita en primera persona, en el libro la protagonista oculta "su secreto" al lector hasta que no tiene más remedio que contarlo. Una vez destapado, lo expresa y habla de él de una forma que a mí me pareció sublime y que casi conseguía que lo sintieras en tu propia piel. En la serie, el elemento sorpresa inicial desaparece, como también lo hace la fuerza que implica que uno pueda llegar a sentir lo mismo. Para mí, ahí es donde pierde, porque esa percepción tan introspectiva me parece imposible de lograr en el medio visual. Teniendo en cuenta que era una de las cosas que más disfruté mientras leía, lo he echado muy de menos en la serie.

¿Quiere decir eso que no valga la pena? No. La serie está bien, me ha gustado y la he disfrutado por motivos diferentes. Pero después de leer el libro, las comparaciones eran inevitables y estoy convencida de que mi experiencia no ha sido la misma que si la hubiera visto in albis.

¿Y vosotr@s? ¿Habéis leído el libro o visto la serie? ¿Qué os han parecido? Si habéis visto los dos, ¿cuáles fueron vuestras sensaciones al compararlos? Ya sabéis que estaremos encantadas de leer vuestros comentarios.




martes, 16 de julio de 2019

La biblioteca de los libros rechazados. La película.

En una peculiar biblioteca que alberga libros rechazados por las editoriales, una joven editora descubre una novela magistral. Su autor es alguien llamado Henri Pick, un pizzero fallecido dos años antes. Según su viuda, Pick jamás leyó un libro y lo único que escribió en su vida fue la lista de la compra. Cuando la novela se convierte en un éxito de ventas, un crítico literario escéptico y obstinado se une a la hija de Pick para desentrañar el misterio: ¿tenía el autor una vida secreta?





La librería de los libros rechazados demuestra que el viaje es más importante que el final. Que siempre se gana más que se pierde. Que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. 

Basada en la obra de David Foenkinos, Rémi Bezançon consigue llevar al celuloide el magnetismo que el mundo del libro imana desde la novela del escritor galo. Y no es fácil. Quienes gustamos de perdernos entre hojas sin un horario fijo, pecamos de cierto cinismo cuando la historia pasa del papel a la gran pantalla. Y La librería de los libros rechazados está creada desde, por y para la literatura. Un homenaje que lejos de caer en topicazos maniqueos se sirve de los clásicos (en este caso los autores rusos) para fijar la mirada en nosotros mismos y en el reflejo que nos ofrece el espejo. O el espejo de la mirada de los otros. 

Dejando a un lado los abruptos giros de guión del final del metraje (¿alguien se acuerda de Vidocq?), La biblioteca de los libros rechazados aprovecha la cuestión humana para poner sobre la mesa diferentes cuestiones relacionadas con la industria literaria: ¿cuál es el lugar real que ocupa el marketing en la publicación de un libro?¿Por qué creemos que un buen escritor ha de ser una persona sumamente formada?¿Las editoriales realmente leen todo lo que pasa por sus manos?¿Y los críticos?¿Por qué un gran libro siempre consigue que su lector crea que va sobre su persona? Palabras feas como marketing, rechazo, crítica y olvido se muestran sin ambages en un inicio aparentemente blanco que gracias a una disonante banda sonora nos descubre que ese buenismo esconde una simpática (y áspera) pesquisa que nos tendrá enganchados de principio a fin gracias a la interpretación de Fabrice Luchini (Jean-Michel Rouche). 


Una ilusión nos eleva más alto que una multitud de verdades bajas. Pushkin




martes, 9 de julio de 2019

Adaptaciones literarias: El guardián invisible. Dolores Redondo.


La película de “El guardián invisible” (estrenada el 3 de marzo de 2017) es la adaptación cinematográfica del primer libro, del mismo nombre, de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo.


La historia que plasma, en esencia, es la misma. La inspectora de homicidios de la Policía Foral Navarra, Amaia Salazar, regresa a su villa natal, Elizondo, para resolver los crímenes de muchachas jóvenes que se están dando en el valle. A lo largo de la investigación, tendrá que lidiar no solamente con su familia, sus compañeros de equipo y el asesino, sino también con su propio pasado y los misterios que se esconden en el valle del Baztán.

Después del éxito de la novela de Dolores Redondo, era inevitable que la película creara gran expectación. De hecho, yo tenía muchísimas ganas de verla a pesar de que no soy una gran forofa ni de la novela ni del cine negro. Y no defrauda, a pesar de que algunos de los personajes no casen demasiado con la descripción que de ellos se hace en la novela.


Desde el inicio, la película nos traslada con maestría al Baztán, a la naturaleza del valle y a los misterios que se ocultan en él, haciéndonos parte indiscutible del mismo. Por lo tanto, la ambientación es magistral y uno de los puntos fuertes de la película, convirtiéndose en uno más de sus múltiples protagonistas. Ello, junto a la banda sonora, crean un marco de lujo para la historia que se desarrolla en pantalla, una historia que no decae en ningún momento y que sabe mantener en vilo al espectador.

A pesar de ciertas omisiones y cambios en la trama, todo cuadra a la perfección. Sin duda, Fernando González Molina sabe lo que se hace, puesto que no es la primera adaptación literaria que realiza. En su haber cuenta con películas como “A tres metros sobre el cielo”, “Tengo ganas de ti” o “Palmeras en la nieve”.


Sin embargo, y para los más fans de la novela de Redondo, el final posee unas cuantas licencias que quizás no me han terminado de convencer en un filme, por lo demás, redondo. Espero que podamos ver pronto el resto de adaptaciones en la gran pantalla, y así disfrutar de nuevo de la magia de Elizondo y de sus mitos.



martes, 18 de junio de 2019

¡Hemos estado en el pre-estreno de El sol también es una estrella!

El pasado martes 11 de junio pudimos estar en el pre-estreno de la adaptación al cine de El sol también es una estrella, novela escrita por Nicola Yoon, y publicada por la editorial SM. Se vienen spoilers así que, ¡cuidado con leer más de lo que se debe!


Para aquellxs que no hayan leído El sol también es una estrella, se trata de una novela juvenil que une las vidas de dos adolescentes, Natasha Kingsley y Daniel Bae, el día antes de la repatriación de Natasha a Jamaica. Dos jóvenes que se encuentran de una manera ¿inesperada? en el metro y cuya vida cambiará para siempre tras evitar Daniel el atropello de Natasha. Ambos sólo tienen 24 horas para conocerse y no querrán desaprovechar la ocasión a pesar de las reticencias de una y la excesiva voluntad del otro. Lo que empieza como un juego (inevitable no recordar ciertos capítulos de The Big Bang Theory ni tampoco lo edulcorado que resultan en ocasiones los amores adolescentes) acabará convirtiéndose en un dejarse llevar con final agridulce. O no tanto. 

Nueva York aparece como un tercer protagonista en esta historia de amor juvenil. Como protagonista y como testigo y benefactor de una realidad más fuerte que los muros que los jefes de gobierno pretenden construir: el amor, en todas sus formas, es más fuerte que cualquier frontera, cortapisas o ley. Nueva York se muestra como el personaje más interesante e importante de la historia. Fiel a sí misma, en constante ebullición, siempre abierta a nuevas culturas y, sin embargo, siempre con un rincón en el que perderse del mundanal ruido, de las prisas en hora punta y de los atascos de personas.

El sol también es una estrella es un producto ideado para aquellos que se encuentran inmersos en ese primer amor o gustan de perderse en los recuerdos de esos primeros besos y el rubor de las mejillas. Ese perderse acompañado de la ciudad que muestra lugares comunes que se convierten en espacios personales únicos para cada pareja (aunque resulte un punto de encuentro para otras personas, como ocurre con el moderno café visitado y revisitado al final de la cinta). Además, no hay que negarle ese punto transgresor de añadirle cierto valor social a la propuesta (aunque pase ciertamente de puntillas) y abrir el debate derivado de las políticas de inmigración comandadas por Trump y sus acólitos. Un problema tan antiguo y absurdo como las fronteras. Y una llave para acabar con estos pensamientos vetustos tan sencilla como siempre mística: la lectura de un libro. De un libro como El sol también es una estrella.





martes, 21 de mayo de 2019

Múltiples versiones de una sola novela


Cuando un libro es bueno o popular, se acaban haciendo versiones teatrales o cinematográficas. Esto es así desde hace mucho tiempo, e incluye tanto a películas modernas como a clásicos de la literatura.

¿Cuál es la diferencia? Que con estos últimos la cantidad de versiones a veces puede ser muy numerosa, por motivos obvios. Como también resulta evidente pensar que, además de las versiones u obras claramente inspiradas, también puede haber influencias en otras obras que no sean tan fáciles de detectar. ¿Cuántas versiones hay, con más o menos fidelidad a la novela, de Frankenstein, por ejemplo? ¿Cuántas obras parten de la tragedia de dos grupos enfrentados, de los cuales dos jóvenes se acaban enamorando, como en Romeo y Julieta? Más de las que podamos recordar, de eso no cabe duda.

Sin embargo, esto también sucede con otros clásicos que no son tan populares, pero no por ello dejan de ser clásicos… y hoy quiero hablaros de uno de mis favoritos.

Rondaban finales del sigo XVIII cuando en 1782 Pierre Choderlos de Laclos publicaba Les liaisons dangereuses, más conocida por estos lares como Las amistades peligrosas, y a veces también como Las relaciones peligrosas. Esta novela epistolar nos muestra a través de cartas escritas por los diferentes personajes que en ella aparecen, cómo La marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, antaño amantes, viven de forma libertina en una sociedad marcadamente puritana aprovechando, cada uno, las ventajas de su posición… Él como hombre que puede alardear de sus conquistas, y ella como mujer, marquesa y además viuda, debe ser discreta pero saca beneficio y placer de sus hazañas amorosas.

En esta situación entre los dos libertinos y sus víctimas, nuestros personajes principales acaban mostrando sus planes: Valmont quiere seducir a toda costa a Madame de Tourvel, una mujer que es ejemplo y dechado de virtud. Por otra parte, la marquesa convence a Valmont para que le ayude a corromper a la joven Cécile de volanges, para así vengarse de su antiguo amante, el caballero Danceny, que ahora la rechaza porque está locamente enamorado de la quinceañera. Ni qué decir tiene, que los planes para los protagonistas no terminan como ellos esperaban… pero mi intención no es desvelar nada.

Como decía al principio, a pesar de no ser conocida por todo el público, Las amistades peligrosas es un clásico, uno de los importantes dentro del género de la novela epistolar, tanto por su prosa, como por los duros temas que trata. Eso no significa, empero, que no cuente con diversas adaptaciones a sus espaldas.

Acabo de descubrir, gracias a este artículo, que ya en 1959, Roger Vadim realizó una versión con el mismo título situada en el parís de los 60 y bastante libre en la que Valmont (Gérard Philippe) y Juliette de Merteuil (Jeanne Moreau), eran una pareja que se ayudaba mutuamente a tener relaciones extramatrimoniales. Sin embargo, no es una obra que conozca, con lo que permitidme no profundizar en el tema.

Totalmente al contrario me sucede con Las amistades peligrosas de Stephen Frears, de 1988. No sabría decir cuántos años tenía la primera vez que la vi, sin siquiera saber que estaba basada en una novela, pero os puedo decir que no me dejó para nada indiferente. En primer lugar, porque la ambientación es la de la novela original, la Francia del siglo XVIII previa a la revolución, con lo que sus escenarios y vestuarios me dejaron (y me siguen dejando, debo confesar) fascinada. Pero es que además, esta obra maestra cuenta con un elenco digno de mención: unos jóvenes John Makovich y Glenn Close como amigos y rivales, cuyo magnetismo y capacidades de seducción resultan más que evidentes. Una Michelle Pfeiffer de rostro angelical capaz de mostrar a la cámara lo que es la pureza y la bondad. Y unos aún más jóvenes Keanu Reeves y Uma Thurman como los inocentes enamorados que caen también víctimas de los juegos de venganza y seducción de Valmont y Merteuil.

Puede que la película haya quedado un poco desfasada para algunos, pero tiene un lugar especial en mi estantería, y no puedo evitar conmoverme cada vez que la veo. Sin embargo, no todos los méritos deben de ser para Frears, ya que esta opera magna se basa en una obra de teatro del dramaturgo británico Christopher Hampton.

Un año después del film americano, aparecería otro europeo de la mano de Milos Forman titulado Valmont. Esta versión, que también ronda por mi humilde morada, para mí no resultó tan impactante (supongo que porque ya conocía la historia), ni los actores tampoco me cautivaron tanto… Pero no se puede negar que también posee actores y actrices dignos de mención, tales como Colin Firth (Velmont), Annete Benning (Merteuil) y Meg Tilli (Tourvel), por nombrar algunos.

Otros diez años después, llegaba a la gran pantalla una adaptación actualizada que alteraba las hormonas de más de uno y una adolescente, yo incluida. Y es que Crueles Intenciones (o Juegos sexuales en América Latina), no dejaba indiferente a los jóvenes que la veían. Ambientada en el Nueva York de finales del s. XX, Velmont y Merteuil pasan a ser Sebastian y Kathryn, dos hermanastros de familias acaudaladas que deciden hacer una apuesta: si Sebastian consigue acostarse con Annette, joven que llega al instituto y que tiene como bastión llegar virgen al matrimonio, Kathryn aceptará acostarse con Sebastian, algo que él lleva deseando hace tiempo. Cecile también aparece, pero aquí su pretendiente es Ronald, su profesor de música… Cuyo personaje permite observar el racismo aún existente en las altas esferas, ya que está interpretado por Sean Patrick Thomas. ¿Qué decir del resto del elenco? Que como película para adolescentes que era, estaban MUY bien escogidos: un Ryah Philippe completamente seductor (<3), una Sarah Michelle Gellar (Buffy cazavampiros ;) ) maléfica, una virginal e inocente Reese Witherspoon todavía no muy conocida, y una inocente (pero con mala leche, jeje) Selma Blair en el papel de Cecile. Cabe decir, además, que su banda sonora también es digna de mención, y que la película gozó de bastante éxito en estados unidos, con lo que llegaron a hacer dos Crueles intenciones más (C.I. 2 y C.I. 3), con personajes e historias distintas, pero en la misma línea.

Estas son, para mí, las adaptaciones más destacables… Básicamente porque son las que mejor conozco :) . Sin embargo, la cosa no queda aquí, ya que en 2003 Je-yong Lee aprovechó esta historia para crear un nuevo drama con referencias a la cultura coreana, titulada Untold Scandal (Joseon namnyeo sangyeoljisa). En ella, nos encontramos también a finales del siglo XVIII, donde la señora Cho debe aceptar a una nueva concubina de su marido. Para vengarse, le pide a su primo que la seduzca, pero él tiene intenciones de seducir a una pobre viuda católica que no ha estado nunca con un hombre (la información es de Filmaffinity, pero os aseguro que en cuanto pueda hacerme con ella pienso verla).

Asimismo, en 2012 Hur Jin-ho dirigió Dangerous Liaisons, Coproducción china y surcoreana ambientada en el Shangai de los años 30. En ella, los principios de malicia, depravación, deseo de venganza y lucha por seducir a los inocentes se mantienen intactos, y en algunos aspectos recuerda a la Crueles Intenciones ya mencionada. Eso sí, supongo que salvando las distancias culturales y creativas de sus respectivos directores, ya que tampoco sabía de su existencia hasta que he escrito este artículo, pero estoy convencida de que acabaré viéndola (¿ha quedado claro ya que es una historia que me fascina hace tiempo? ;) ).

Llevamos ya seis adaptaciones de la novela del siglo XVIII, pero sólo hemos nombras aquellas ideadas para el cine. Porque en realidad, podríamos continuar con unas cuantas versiones televisivas más que incluirían películas, series, telenovelas o culebrones. Pero de todas ellas, destacaré sólo una película canadiense homónima protagonizada por Catherine Deneuve, Rupert Everett y Nastassja Kinski ambientada en el París de 1960.

Aún así, tampoco podemos olvidar que también hay varias versiones teatrales, que incluyen quartet, musicales y óperas… Aunque no quiero extenderme demasiado, así que si seguís interesados en el tema, os animo a echarle un vistazo a esta página de la Wikipedia.

Sin embargo, como bien decía al principio, independientemente de las que haya nombrado o aparezcan en el enlace, sólo son las obras que oficialmente se han basado o inspirado en esta gran novela. ¿Cuántos más autores, guionistas o directores la habrán usado como fuente de inspiración para sus creaciones? (¿Alguien recuerda a un grupo de música pop que tenía el mismo nombre y más de una letra de canción un poco picante?). Imposible de saber, me temo, aunque seguro que no han sido pocos…