Gracias a Penguin por el ejemplar ❤
Ficha técnica:
Ficha técnica:
Título: Locos, ricos y asiáticos
Autor: Kevin Kwan
Editorial: Suma de Letras
Número de páginas: 543
Año de publicación: 2018 (original de 2013)
ISBN: 9-788491-292692
Sinopsis:
Rachel Chu, profesora de universidad en Nueva York, se queda prendada de su nuevo compañero, Nicholas Young. Lo que parece una relación perfecta entre dos jóvenes asiáticos ya americanizados se transforma en toda una odisea para Rachel cuando ambos viajan a Singapur para conocer a la familia de Nick, que forma parte de uno de los clanes más ricos del planeta.
Acerca del autor:
Algo sabe Kevin Kwan de la élite singapurense: nació en el seno de una familia china que hizo cierta fortuna en el gigante asiático durante todo el siglo XX. Sus padres, ingeniero y pianista, se mudaron a Texas cuando el pequeño Kevin tenía solo once años. Desde entonces, Kwan ha creado su propio estudio creativo, con clientes de la talla de The New York Times y MoMA, y ha escrito las tres novelas que integran la trilogía Ricos, locos.
Reseña:
Hay un subgénero dentro de la comedia literaria -también ocurre en el cine- que se centra en el mundo de los ricos. De los millonarios. De los que están obscenamente forrados. Uno de los valores principales de este tipo de historias –el único, en algunos casos-, es el de descubrir al lector toda clase de lujos, extravagancias y caprichos que el dinero puede comprar y que uno no podría pagar ni en mil vidas. Adentrarse en el mundo de los súper ricos es un vicio inconfesable, un placer secreto que nos supone un chute de adrenalina.
La novela de Kevin Kwan –un debut memorable- es todo eso y mucho más. Cuando llegó a mis manos, su reputación la precedía: éxito de ventas en Estados Unidos, película estrenada este mismo agosto en territorio yanqui y publicada en España por Suma de Letras, que siempre es un valor seguro. No me ha defraudado en absoluto: Locos, ricos y asiáticos es una ventana indiscreta, el ojo de una cerradura por el que espiamos a la fascinante élite de Singapur.
Me confieso adicta a este tipo de placeres. Nada me gusta más que diseccionar los vestidores de Blair y Serena en Gossip Girl, descubrir nuevos aparatos tecnológicos en El piso mil o averiguar qué joyas se va a poner Lady Mary para cenar un lunes en Downton Abbey. Todos estos mundos palidecen al lado de la alta sociedad singapurense –primer punto para Kwan, no hay demasiada literatura sobre fenómenos asiáticos que haya tenido gran impacto en Occidente-.
Otro valor indiscutible de la novela es que su atractivo no depende únicamente de las descripciones de ropa, mansiones, yates, islas, coches, joyas y comida; la historia tiene gancho, está bien construida y despierta enseguida el interés del lector, que se posiciona rápidamente a favor de la encantadoramente ingenua Rachel Chu.
Aunque Kwan tira de tópicos -es el cuento de una moderna Cenicienta-, hay que reconocer que en este caso funcionan a la perfección: chica conoce a chico del que no sabe nada, se enamoran, viajan al país natal de él solo para que ella descubra que es una suerte de príncipe singapurense. Lo que a primera vista podría parecer una idea muy manida –aunque qué idea no lo está- experimenta una vuelta de tuerca ligeramente perversa que la convierte en una comedia negra perfecta.
La crítica sin complejos de Kwan al mundo del que procede encuentra su punto álgido en la boda de Araminta y Colin, germen de la visita de Nick y Rachel a Singapur, una orgía hortera de dinero y lujo extremo que casi parece sacada de una película de ciencia ficción. Creo que Kwan se ha divertido de lo lindo describiendo cada detalle del evento.
El único fallo que le encuentro es el desenlace, más rápido y descafeinado de lo que me esperaba. Sin embargo, me he recuperado rápidamente de esa ligera decepción cuando he comprobado que existen dos secuelas, China Rich Girlfriend y Rich people problems, por las que estaré eternamente agradeciada al señor Kwan.
Lo mejor: Las descripciones del loco mundo de la élite de Singapur, los ricos entre los ricos. Las notas de pie de páginas con explicaciones sobre costumbres y expresiones –Alamak!- son también imprescindibles.
Lo peor: Cinco años ha tardado este libro en llegar a mis manos. El resto de la obra de Kevin Kwan no ha sido traducida al español -cosa que debería considerarse asunto de Estado y ser resuelta inmediatamente-.
Deberías leerlo si no necesitas explicación ni apellidos para saber quiénes son Blair y Serena.












