domingo, 22 de octubre de 2017

Firma de "Invierno en Las Vegas", de Andrea Izquierdo, en Madrid.

El día 11 de octubre comenzó, en Madrid, el Book Tour que Andrea Izquierdo (más conocida como Andreo Rowling en las redes sociales) realizará por diversas ciudades durante los próximos meses para presentar su nueva novela: “Invierno en Las Vegas”.

Durante las siguientes semanas, Andrea visitará varios lugares de la Península para poder firmar a l@s lector@s sus ejemplares. Ahora bien, a diferencia de la vez anterior, en donde además de la firma hubo presentación, en esta ocasión Andrea únicamente firmará su obra para no demorar la espera.

A continuación, os dejo el calendario de firmas por si algun@ quiere acudir (aunque algunas ya han pasado):


Tuve la fortuna de ir el año pasado a la presentación de “Otoño en Londres”, y he de decir que la firma de este año no ha tenido ni punto de comparación.
A pesar de que he echado en falta una breve presentación (aunque entiendo que tampoco se puede hablar demasiado de esta continuación sin caer en spoilers o desvelar ciertos aspectos que es mejor leer), esta vez tanto Nocturna como Casa del Libro hicieron un gran trabajo vaticinando el número de personas que acudirían al evento.

No solamente repartieron y controlaron los números de los asistentes durante la firma, sino que ubicaron a Andrea en un buen lugar para que la gente pudiera hacer fila en la calle, sin interrumpir demasiado, e ir entrando a la firma para después salir por la puerta principal. Todo un acierto.

Aunque algun@s llevábamos dos horas en la cola, incluso yendo con antelación, Andrea derrochó su característica simpatía y dulzura (los que la seguís por booktube ya lo sabéis) con los asistentes, hablando con ellos y haciéndose fotos. Desde luego, la espera merece la pena cuando te reciben así.

(Esta imagen ha sido tomada del Twitter de Nocturna Ediciones. El crédito es sólo suyo.)

Además, el equipo de Nocturna también estuvo al pie del cañón. Había marcapáginas, tanto de “Invierno en Las Vegas” como de algunas otras de sus publicaciones, y nos dieron una ficha de juego-imán de esta novela. Para ello, tuvimos que introducir la mano en un saquito y esperar a descubrir lo que nos había deparado la suerte ^^.

En definitiva, fue una tarde especial y un muy buen comienzo para la autora por la gran acogida.

Gracias a tod@s l@s implicad@s por hacerlo posible.

Os recordamos que nuestro blog, junto con el de “Lectora de la noche”, realiza una Lectura Conjunta de este libro a la que podéis uniros, aunque solamente sea para fangirlear a la par que nosotr@s o comentar la obra con alguien.

Pincha en la imagen si quieres saber más:



Hasta pronto, lector@s 😉.

jueves, 19 de octubre de 2017

El día que dejó de nevar en Alaska. Alice Kellen.

FICHA:

Título: El día que dejó de nevar en Alaska.

Autora: Alice Kellen.

Editorial: Ediciones Urano.

Sello: Titania.

Colección: Titania Fresh.

Número de páginas: 345

Precio:  16,00 € (Edición rústica con solapas). / E-book: 5,99 €.

ISBN: 978-84-16327-39-3


Sinopsis:
Un chico con el corazón de hielo. 

Una chica que huye de sí misma. 

Dos destinos que se cruzan. 

Heather cree que solo hay tres cosas que sabe hacer: atraer problemas, salir huyendo y correr. Así es como termina en Alaska, en un pequeño pueblo perdido, trabajando de camarera mientras intenta llevar una vida nueva y tranquila. Su único problema es que uno de los dueños del restaurante parece odiarla y que ella nunca antes ha conocido a nadie que despierte tanto su curiosidad. Nilak es reservado, frío y distante, pero Heather puede ver a través de todas las capas tras las que se esconde y sabe que en ocasiones hay recuerdos que pesan demasiado; como los de sus propios errores, esos que intenta dejar atrás. 

Pero, a veces, la vida te da una segunda oportunidad. 
La nieve empieza a derretirse. 
Y todo encaja.

Acerca de la autora:

Alice Kellen es el seudónimo de esta autora de 26 años que suele escribir en sus ratos libres y ha publicado varias novelas de diversa temática dentro del género romántico, entre las que destaca «Llévame a cualquier lugar». Le encanta viajar, contar estrellas, vivir rodeada de gatos, practicar deporte mientras escucha música e idear nuevas tramas de las historias que siempre lleva consigo.
  
Reseña:

La nueva novela de Alice Kellen nos tenía expectantes a much@s de nosotr@s, puesto que hace tiempo que la autora se embarcó en este proyecto y lo mencionó en las redes sociales. Y… ¡qué decir de “El día que dejó de nevar en Alaska”! Ya en su momento, que la acción se desarrollara en este lugar recóndito y un tanto inhóspito me hizo saber que el libro caería en mis manos y que la historia de Heather y Nilak iba a ser tan especial como el paraje en el cual se ubica.

No os engaño cuando os digo que, sin duda, esta es la novela más mágica e intimista de la autora. Bien es cierto que mi aliciente principal para leerla (además de la propia Alice, que es una apuesta segura) era el escenario, el cual se convierte en un personaje más y crea una ambientación especial, pero me he encontrado ante unos personajes muy reales, con sus virtudes y defectos, que se cuelan en tu corazón y te mantienen en vilo queriendo descubrir sus historias particulares. Y, precisamente, es este detalle el que hace que esta obra sea la mejor de Alice hasta la fecha.

Por otra parte, el relato en primera persona contribuye a ello y nos hace empatizar y sentirnos parte de lo que sucede. Pero comenzando a profundizar en los aspectos que han hecho que este libro me cautive, aquí los tenéis.

“El día que dejó de nevar en Alaska” nos cuenta la historia de Heather, una chica que huye de su pasado en San Francisco y acaba recalando en Inovik Lake, una pequeña población de Alaska. Allí conoce a Caos, John, Nilak, Seth, Naaja y Sialuk. Todos ellos conforman un universo peculiar, lleno de contrastes, pero además, gracias a ellos, descubrimos y aprendemos más sobre la cultura inuit y el mushing. Alice se ha documentado a las mil maravillas para trasmitirnos mucho con muy poco, haciéndonos entrar en este ambiente tan distinto sin apenas darnos cuenta y logrando que no nos resulte del todo ajeno.

En cuanto a Heather y Nilak, los protagonistas, hay que resaltar que ambos tienen un carácter bastante fuerte y que ello, unido al hecho de que no saben enfrentarse a sus emociones y sentimientos, les hace chocar constantemente. No obstante, mientras que Heather huye de su pasado, Nilak es incapaz de desprenderse de él, pero ninguno de los dos es capaz de asumirlo y eso es lo que les hace afines y complementarios. Cada uno de ellos entra en la vida del otro, poniéndola patas arriba y haciendo que se enfrenten a sus fantasmas, y ello es precisamente lo bueno de esta historia, que los personajes se descubren a sí mismos y crecen a lo largo del camino.

Pero, además, tenemos a Caos, un perro-lobo que supondrá la salvación de ambos (y que es ternura en estado puro), y a Annie, a la cual conocemos a través de un diario que nos hace querer saber más y descubrir el nexo de unión de la misma con el resto. Que la autora haya intercalado los capítulos de Heather con el diario de Annie es todo un acierto y nos mantiene con la intriga, deseando saber más.

Por último, me gustaría señalar la prosa cuidada, fresca y actual de la autora, la cual es un plus y uno de sus puntos fuertes. Por otra parte, los diálogos entre Heather y Nilak, así como entre Heather y John (un personaje que me ha gustado mucho por la profundidad que posee) no tienen desperdicio alguno XD.

En definitiva, “El día que dejó de nevar en Alaska” os enamorará si os gustan los polos opuestos, la nieve y los lugares perdidos. Para mí, ha entrado en el top de lecturas del año. He disfrutado mucho de este viaje y espero que vosotr@s también lo hagáis si os decidís a embarcaros en esta aventura invernal.

Hasta pronto, lector@s 😊

Puedes leer las primeras páginas aquí.

martes, 17 de octubre de 2017

El cuento de la criada - Del papel a la pantalla

Como ya comenté el otro día al hacer la reseña de El cuento de la criada, esta vez empecé la casa por el tejado. Debido a la recomendación de un amigo vi la serie; conforme la veía, y tras saber que se basaba en una novela "antigua", supe que acabaría cayendo en mis manos más tarde que temprano. Por eso, ahora que me pongo a escribir una comparativa de las dos, no puedo evitar dudar si, de haber sucedido en orden inverso, algunas de mis impresiones hubieran cambiado... así que intentaré ser lo más objetiva posible.

¿Qué decir sobre la versión televisiva en sí, independientemente de la obra original? Que El cuento de la criada es un producto muy bien elaborado, con una imagen muy cuidada, un sonido (o la ausencia de él) muy estudiado y un juego de ritmos perfecto. Esta combinación ayuda a que te metas en la historia, te sientas muy identificada con la protagonista (me imagino que sobre todo si eres mujer, pero si no también) y que vivas casi en tus propias carnes la opresión que se respira en Gilead.


Del mismo modo que sucede en la novela, nos encontramos en un presente distópico, intercalado con flashbacks de la vida anterior de la protagonista para poder entender cómo ha llegado a formarse Gilead y el camino que ha llevado a Defred a estar donde está. Aunque aquí hay alguna diferencia, las líneas generales y el sentimiento que provocan son muy similares.

Por su parte, los actores también hacen un gran papel, y se nota que el elenco ha sido seleccionado con sumo cuidado. Elisabeth Moss (Defred) está perfecta, Joseph Fiennes (su Comandante) lo borda y Yvonne Strahovski (la Esposa) causa repelencia y lástima a partes iguales, por nombrar al núcleo principal de la trama. Sin embargo, en este aspecto para mí hay un gran fallo: aquí el Comandante y su esposa son jóvenes y guapos. Nunca me quejaré de ver a Joseph Fiennes en la pantalla, pero el hecho de que sea un actor atractivo y no un hombre mayor y en baja forma (como en el caso de la novela) le quita sordidez al conjunto en general, y a algunas escenas en particular. De hecho, hasta da pie a plantearse que quizá entre él y Defred pudiera llegar a surgir algo... cuando en la novela queda muy claro que es imposible.

Y ahora mismo, al haber borrado el nombre real de la criada para cambiarlo por su patronímico "Defred" y evitar spoilers, me doy cuenta de otra gran diferencia y otro detalle importante que eso conlleva. Y es que en la serie, la identidad de todos los personajes se da por hecho, mientras que en la novela se especula sobre si podría ser tal o cual comandante por diferentes pistas que da la criada, y Defred en ningún momento revela cómo se llama realmente. Aún así, el nombre escogido no es azaroso, sino que se trata del nombre que la mayoría de lectores acaban considerando más probable debido a un detalle de la novela, tal y como explica la autora en la nota previa a la nueva edición.

Este detalle a simple vista puede parecer una nimiedad, pero en realidad implica mucho más. El libro es un relato sin heroínas donde la protagonista es una víctima más, mientras que en la serie Defred adquiere un papel más activo y rebelde. La Defred de la pantalla es más valiente y con ganas de luchar, tanto antes de que su ciudad se convirtiera en Gilead, como en el momento presente. Por eso es lógico que en la novela nunca se identifique realmente, y que en la serie sí lo haga. Aunque este cambio de personalidad resta parte de la sordidez de la historia, me parece un cambio comprensible, puesto que añade tensión, intriga y cierta acción a la trama, algo muy buscado por los productos audiovisuales de este estilo para captar más espectadores.


Por otra parte, a pesar de que ambas versiones tengan a Defred como protagonista, la novela es un relato en primera persona que, a veces, parece un diálogo interno mientras que otras parece que se dirija a un posible lector. En la serie, en cambio, tenemos la imagen y las interacciones de Defred con otros personajes (más nombrosas también). Esto provoca que se pierda parte de la sensación de aislamiento y angustia que se respira en el libro. Es cierto que la adaptación a la pantalla también logra que nos sintamos así, pero en la medida de sus posibilidades que, para mí, es de menor intensidad.

Sin embargo, creo que han intentado compensar esta carencia de otras formas. Por ejemplo, en la adaptación se han permitido enseñarnos la vida o el pasado de otros personajes. Este cambio capta el interés del espectador (como al saber qué le ha pasado al marido de Defred) y permite entender mejor a otros personajes a través de sus vivencias (como en el caso de Serena Joy). A su vez, la historia de algunos personajes secundarios como las criadas Deglen y Dewarren son aún más perturbadoras, y lo mismo sucede con ciertas escenas, como la forma de hacer el Salvamento, o bien el hecho de que la presencia de las Tías sea mucho más constante en la serie. A mi modo de ver, estas licencias artísticas facilitan que entremos en (y nos escandalicemos aún más con) el funcionamiento de Gilead. Por eso, las considero un buen modo de recuperar parte de la fuerza que se pierde en los otros aspectos ya comentados.


Por suerte, además, estas modificaciones no provocan ningún cambio relevante en el argumento principal. Salvo en uno, que para mí es el más importante: el desencadenante del final. No quiero hacer spoilers, así que simplemente diré que en la serie está relacionado con la heroicidad de la que carece la protagonista en el original. Quizás es el cambio que más me ha sorprendido, aunque de nuevo entiendo que tiene que ver con la necesidad de una heroína que suelen tener las distopías pensadas para la pantalla.

Dicho todo esto, tras hacer la comparativa me doy cuenta de que hay más cambios de los que yo pensaba en primer momento. Es bastante probable que si hubiera leído el libro primero mi visión hubiera sido un poco más negativa, ya que suelo ser bastante intransigente con los cambios; pero también es cierto que asumo parte del "problema" como propio, y que una versión no tiene que ser cien por cien literal. En este caso, la adaptación funciona muy bien por sí sola y los cambios que se han hecho me parecen más que comprensibles, al pasar a otro formato muy diferente y, seguramente, querer llegar a un público aún mayor. Así que no puedo dejar de terminar esta comparativa sin recomendaros las dos versiones y pediros que, en caso de leer o ver alguna de ellas, no dejéis de comentarnos qué os han parecido. ¡Hasta pronto!


Imágenes promocionales de la galería de Filmaffinity


domingo, 15 de octubre de 2017

¡Mujer tenía que ser! Día de las Escritoras

Enfant écrivant (Henriette Brown, c.1870)
Decía Linda Nochlin en su artículo ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? (1971) que, más que buscar talentos femeninos ocultos que estuvieran a la altura de Miguel Ángel o Rembrandt, debíamos aceptar que las circunstancias sociales y políticas de nuestra historia han asfixiado las aspiraciones creativas y el libre desarrollo intelectual de la mujer. Con honrosas excepciones, Nochlin apuntaba que ''el milagro es, de hecho, dadas las abrumadoras desventajas a las que se enfrentan las mujeres o los negros, que tantos miembros de ambos colectivos hayan logrado destacar en ámbitos tan claramente dominados por lo masculino y lo blanco (...)''.

Y, a pesar de lo que hemos avanzado en el último siglo, esta máxima puede aplicarse también al campo de la literatura universal. Es por ello que en España se celebra, desde 2016, el Día de las Escritoras, una fecha de conmemoración y difusión del trabajo de grandes autoras, especialmente en lengua española, que habían quedado relegadas a un segundo puesto por detrás de sus compañeros varones. El día elegido es el lunes siguiente al 15 de octubre, onomástica de una de las escritoras celebras, Santa Teresa de Jesús. Este año, la fiesta será el 16 de octubre.

Cuando las mujeres comienzan a escribir, no lo tienen nada fácil. A pesar de que algunos muchos intelectuales de la Ilustración, como el filósofo François Poullain de la Barre, abogan por la educación de las jóvenes y su acceso a la cultura, esta está limitada a los libros religiosos y moralizantes. Debido al pensamiento tradicional de que es el hombre el que sostiene a la familia, pero es la mujer la que mantiene su honor, el hecho de que un nombre femenino aparezca en las estanterías de una biblioteca es una completa deshonra para su apellido. Ninguna mujer puede publicar nada considerado ''peligroso'' y muchas de ellas eligen un seudónimo masculino para poder escribir libremente.

Jane Austen, por ejemplo, escribía en papeles de pequeño tamaño fáciles de esconder en caso de que algún familiar entrara en la estancia en la que ella se encontraba. Louisa May Alcott, comenzó redactando cuentos desde muy joven. Sin embargo, no alcanzó la fama hasta la publicación de su novela más célebre, Mujercitas (1868), obra que vio la luz cuando Louisa tuvo que meterse en el papel de hombre de la casa para sacar de la pobreza a su familia, pues su padre no era capaz de hacerlo. Eso sí, pagó un peaje casi obligado para las mujeres escritoras de entonces: jamás se casó. 
Sogni (Vittorio Matteo Corcos, 1896)

Sin embargo, y a pesar de lo que pueda parecer, no había nada subversivo o fuera de lugar en sus escritos. Aunque es cierto que Louisa publicó algunas obras en las que hacía referencia a temas peliagudos, como el incesto o el adulterio, fueron los hombres los que se convirtieron en portavoces contra las injusticias y las penurias que sufrían las mujeres por entonces. Daniel Defoe, con Moll Flanders (1722), y el abad Prévost, con Manon Lescaut (1731), entre otros, denunciaron el calvario al que eran sometidas las muchachas sin recursos. 

Con el tiempo, la producción literaria de la mujer fue ampliándose y haciéndose más variada. Las escritoras comienzan a introducirse en la dramaturgia, la poesía e incluso el periodismo. La misión de fomentar su obra recae en los salones literarios, que en España no tienen gran relevancia. Sin embargo, en Francia, Italia y Suiza dejan una profunda huella en el panorama cultural. Como muestra, un botón: en el salón de los suizos Necker comienza a participar la hija del matrimonio, la pequeña Germaine. Si su nombre no nos dice nada, hay que esperar al que adopta cuando se convierte en una importantísima escritora e impulsora de las letras francesas: Madame  de Stäel.

No hay que olvidar el destacado papel literario del género epistolar. A través de la correspondencia privada se han podido conservar algunos textos escritos por mujeres que se habrían perdido de cualquier otro modo. Además, en España, debido a la enorme importancia del clero en la intelectualidad de la época, algunas religiosas tuvieron la oportunidad de publicar sus obras y poemas. Entre ellas, las más célebres son Santa Teresa de Jesús y Sor Juana Inés de la Cruz, a quienes se rinde homenaje en esta fiesta de las mujeres escritoras. 

Rosa Chacel, Emilia Pardo Bazán, Ana María Matute, Concepción Arenal, Rosalía
de Castro y Gabriela Mistral son otros nombres, verdaderos ejemplos de la mejor literatura en castellano (además del vasco, el catalán y el gallego, que también se ven representados en este día), que han marcado un antes y un después en las letras españolas y latinoamericanas y se han situado al mismo nivel que sus compañeros de profesión. Su excepcional obra inspiró en su día a las escritoras que las sucedieron, de igual manera que será un ejemplo excepcional para aquellas que todavía están por venir. 

Finalizamos con una feliz y coincidente efeméride: Jane Eyre (1847), de Charlotte Brönte, fue publicada por primera vez un día 16 de octubre, hace ya ciento setenta años.

jueves, 12 de octubre de 2017

El cuento de la criada. Margaret Atwood


FICHA
Título: El cuento de la criada
Autor: Margaret Atwood
Editorial: Salamandra
Número de páginas: 416
Precio: 18,05 € (tapa blanda) 11,50 € e-book
ISBN: 9788498388015

Sinopsis

Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy. 
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela -—o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir- le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.


Acerca de la autora

Margaret Atwood (Ottawa, 1939) es una de las escritoras canadienses de mayor renombre internacional. Autora prolífica, ha cultivado diversos géneros literarios y su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. Entre sus novelas destacan, además de El cuento de la criada, que ahora presentamos con una nueva introducción de la autora, Ojo de gato, Alias Grace y Oryx y Crake, que fueron finalistas del premio Booker, un galardón que obtuvo su décima novela, El asesino ciego. Ha recibido también el Governor's General Award, el Premio Montale, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Crystal, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller y el National Arts Club Literary Award.


Reseña 
Descubrí la novela de El cuento de la criada porque me hablaron de la serie homónima que salió hace pocos meses. He de confesar que me llamó mucho la atención la historia base y primero vi la serie, pero conforme la estaba viendo, no podía parar de pensar: "quiero leer este libro". 

Como habréis visto en el resumen, esta novela originalmente publicada en la década de 1980 se centra en una distopía aterradora por lo factible que resulta: Gilead, una teocracia puritana y patriarcal que interpreta de forma radical el Antiguo Testamento. Para más inri, debido a las guerras y los residuos tóxicos, la mayoría de la población es estéril, pero en Gilead se considera que este problema sólo es de las mujeres. En este contexto nos encontramos con nuestra protagonista, que nos explica en primera persona el día a día de su vida actual. Así descubrimos el funcionamiento de Gilead, su duro clasismo, la censura, el control extremo y los papeles a los que se han visto reducidas las mujeres: amas de casa (Esposas o Econoesposas), Marthas (encargadas de las labores del hogar en las casas de la élite) o Criadas, encargadas de dar descendencia a los comandantes si sus esposas son estériles.

Defred es una Criada. De hecho, su nombre es un patronímico compuesto por "de" y "Fred", en honor al comandante al que sirve. Del mismo modo, cualquier otra criada que acabara en esa casa recibiría ese nombre, y en caso de cambiar ella de comandante, recibiría otro distinto. Mediante su relato, descubrimos el día a día de estas mujeres, que han quedado relegadas a ser receptáculos que esperan ser inseminados para engendrar. Esta narración, además, está plagada de momentos de soledad (varios apartados se titulan La noche, que es cuando está a solas y puede pensar) o paseos por zonas conocidas por ella, en los que la invaden los recuerdos. De esta forma vemos también todo lo que ha perdido (y cómo ha llegado a perderlo) con este nuevo orden social: su trabajo, su familia, su libertad... en definitiva, lo que hace que nos sintamos humanos.

Todo esto está explicado con una prosa sencilla pero trabajada. A veces narrado de forma objetiva, a veces distorsionando la realidad para no resultar ella misma tan herida, otras admitiendo que ha aderezado las lagunas de los recuerdos para hacer un relato más coherente... pero siempre con sarcasmo, profundidad y crítica y, por lo tanto, muchas reflexiones que a veces te dejan helada por la distancia con las que están hechas. A lo ya comentado se unen ciertos detalles como el deseo de rebelión en las pequeñas cosas, las dudas ante las posibilidades de huir o la pasividad en otros casos que, a mi modo de ver, hacen que la historia sea más veraz todavía. De hecho, uno no puede parar de pensar: "lo peor de todo es que podría acabar sucediendo algo así", con lo que la angustia, la soledad y la opresión se vuelven casi palpables para el lector.

Todas estas características provocan que aunque la historia sea lenta, no resulte pesada. Es más, me leí el libro en apenas cuatro días porque aunque ya sabía lo que sucedía en líneas generales, estaba enganchada. Además, como ya he dicho, dada la situación actual me parece totalmente vigente. El único  "pero" que le podría poner al libro es el final. ¿Por qué? Porque es muy abierto y eso puede decepcionar a algunos lectores que esperen algo más concreto. Sin embargo, debo decir que a mí me ha encantado por eso mismo.

Antes de terminar, quería comentaros que la nueva edición lleva una introducción de la autora donde responde preguntas sobre el libro y reflexiona sobre la situación política actual. Al ser un libro publicado hace tiempo y re-publicado con motivo de la serie televisiva, comenta algunos aspectos por los que yo recomendaría leer dicha introducción después del libro, aunque hayáis visto la serie. Por poneros un ejemplo sin desvelar nada, habla de algo relacionado con el final y los diferentes lectores que yo desconocía y me sorprendió, por lo que hubiera preferido descubrirlo por mí misma al leerlo.

En resumen, El cuento de la criada es una novela totalmente actual y con una gran crítica social que realmente recomiendo. Eso sí, no esperéis una novela con una heroína al estilo de las novelas distópicas juveniles. En esta historia la protagonista es "una más" y, personalmente, considero que en eso radica su grandeza.

Puedes ver algunas páginas aquí.