martes, 10 de octubre de 2017

La novela gráfica, un placer adulto

Recuerdo como siendo niña devoraba cada tarde varios números de Mortadelo y Filemón. Aún están visibles por las estanterías de casa. Sin embargo, hace tiempo que nos los reviso, cogiendo polvo a la espera de que alguien vuelva a fijarse en ellos. No sé si el paso a la treintena hace que inconscientemente me aleje de esa niñez, el gusto y el gesto se me cambien y avance por derroteros bien distintos, los de la novela gráfica.


Sinceramente, nunca he tenido una necesidad de seguir la obra y milagros de Kafka. Nunca. Sin embargo, encontrarme con el nombre de Robert Crumb en la tapa de un volumen siempre hace me pare ante él, lo observe y me lo lleve. Kafka. Perfecto para quien quiera hacer un primer acercamiento a su vida y milagros. Las escenas creadas por el dibujante norteamericano, figura del underground, ofrecen al lector esa opresión de línea gruesa, frecuente en el pesimismo de ambos genios, que contextualiza la propia claustrofobia del autor de Praga. En este caso, la autocensura es la protagonista de la vida de Kafka, quien se aborrece a sí mismo al igual que aborrece al resto, renegando de las pasiones terrenas y actuando siempre bajo el yugo del miedo a la autoridad, presente tanto en la figura de su padre como en los protagonistas de sus obras, las cuales presentan siempre la misma estructura.


Todd Solondz y su sordidez. Trazos sencillos. Fun Home. Una familia tragicómica se presenta sin muchos aspavientos. Trazos sencillos y autobiográficos. La autora, Alison Bechdel, narra su descubrimiento de la sexualidad en figuras femeninas a la par que presenta la verdadera y solapada historia de su padre a raíz de su suicidio, marcado por la autocensura impuesta. Dos polos opuestos que, inevitablemente, contienen más parecidos que disconformidades. De manera sibilina crea una crítica sutil y serena de la sociedad actual burguesa, lo que la ha encumbrado en una obra de culto.


Ludovic Debeurme realizó Lucille, novela gráfica francesa que se presenta como la primera parte de. Deja a un lado los textos, mínimos (de hecho recuerda a las películas mudas y sus limitadas letras a sus interludios), siendo la imagen la única protagonista. Olvídense de superhéroes e historias inverosímiles. Aquí el minimalismo visual se une a la lírica surrealista y a la crudeza del realismo. La infelicidad, crea una red de personajes desdichados, acompañada de la anorexia, la desubicación social o la pérdida familiar. 
Polvo somos, y en polvo nos convertiremos.

2 comentarios:

  1. La verdad es que a mí la novela gráfica nunca me ha gustado demasiado. Hace poco hojee un manga (novela gráfica japonesa) y la verdad es que sigo sin verle demasiado el punto. Quizás yo soy más de leer a secas. Gracias por la entrada! Un beso

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  2. ¡Hola, Almudena!,
    Es verdad que no es lo mismo leer un libro que una novela gráfica, pero queremos mostraros la variedad que existe en cuanto a lectura se refiere ;) y saber si os gustan este tipo de "lecturas" diferentes.
    Gracias a ti por leernos.
    Un saludo y nos leemos ;)

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